Helloooo mi gente!!

¿Cómo han estado?

Hace mucho que no escribo para darles update de mi cuarentena en LA, pero decidí hacerlo hoy porque ando inspirada y últimamente siento que vivo en una comedia mexicana moderna, tipo Cindy La Regia, siendo yo Cindy La Regia.

No se ni como empezar, y es que no encuentro la forma de resumir 4 meses tan importantes en un post y con tantos sentimientos encontrados. Me siento súper triste de irme, que hasta veo el filtro del agua y me dan ganas de llorar porque “era el agua que tomaba en estos meses”. Sí, así de sensible me siento.

Para tratar de resumirlo lo más que pueda, dividiré esta historia en 4 partes, que son 4 palabras representan lo que viví en cada etapa, y estas son: DESCUBRIMIENTO, MIEDO, CALMA Y LIBERTAD.

DESCUBRIMIENTO: Vine a LA a celebrar mi graduación y a ver a mis dos mejores amigas. La idea original de este viaje no era esta, sino verme con el tipo con el que había estado hablando por 4 meses y justo una semana antes de venir, decidió que no íbamos a funcionar y que no valía la pena vernos y me dejó. Mientras hablaba con él, pensaba que Daddy God por fin había escuchado mis oraciones y que ya había llegado el amor de mi vida. I WAS SO READY para conocerlo y luego casarnos y ser señora de… (y aunque mi mamá me regañó por pensar esto, yo quería que así sucediera mi historia). Pero las cosas cambiaron, el dijo que ya no y después de haber llorado como bebé esa noche en el piso de mi baño, me emocioné de la aventura que iba a vivir, porque LITERALMENTE me sentía en la cima del mundo. Mucho trabajo y super buen salario, POR FIN sin miedo a manejar, gracias a Solana mi cuerpo estaba bien, me sentía realmente bonita y venía a celebrar. Luego la vida me sorprendió y tuve la oportunidad de asistir a un evento que me cambió la vida, A Rare Day, y este me hizo confirmar que ESTO ES LO QUE QUIERO. Cuando terminó ese evento le llamé a mi papi para decirle que algún día iba a estar aquí (en LA) dando una ponencia, y aunque creo que no me creyó mucho, lo tenía que compartir. Con mis amigas tuve fines de semana de fiesta, domingos en la mañana de buscar que restaurante era el adecuado para el brunch, pasar horas en el tren y en el metro solo para ir a Downtown o a Hollywood yo solita e interminables horas en el mall para terminar comprando donde más barato fuera. Fue un viaje excelente, y como siempre, no me quería regresar, y esta vez la vida me escuchó.

MIEDO: Recuerdo perfectamente que estaba sentada en el mall, cuando comenzó el rumor que había cuarentena en El Salvador. Ese rumor se hizo realidad a los minutos y por teléfono decidimos con mi mami que no me iba a regresar, porque regresar implicaba ir a los centros de contención y las condiciones eran horribles. Ya saben que mi mecanismo de defensa para la adversidad es la risa, así que bromeaba constantemente con “bueno, la vida me hizo caso y me dejó aquí”, pero adentro tenía miedo. Tenía miedo por mis papás que trabajan en salud, por no saber cuanto tiempo iba a durar esto…solo tenía tantos miedos. Para colmo, aquí estaba lloviendo y era horrible despertarse con el clima así y con tanta incertidumbre. Además los supermercados daban miedo de ver lo barridos que estaban. Me sentía extraña porque nunca había estado lejos de mi familia por tanto tiempo y además, la incertidumbre me hizo enfrentarme con el miedo más grande que tengo, el de ¿y si nunca lo logro?. Fue un miedo con el que nos pusimos de narices, y es que se me presentaron dos oportunidades que eran un paso para cumplir mi sueño de vivir aquí y ninguna se dio. Otra vez, lloré en el piso del baño (lo cual me hace darme cuenta que amo el baño y lo siento como un lugar seguro en mi vida). Jamás me había sentido así de decepcionada de mi, de la situación y de mis sueños como en esos días y es algo que todavía me ha costado sanar, pero ahorita no quiero pensar en eso (ahorita, mientras escribo mi post). Tuve miedos chiquitos y grandes en este tiempo, tan chiquitos como “¿y si no me quedan bien los huevitos de cena y enfermo a la Lore y a su mamá?” hasta “¿y qué pasa si estando aquí me enfermo? no tengo seguro médico ni nada, estoy como turista”. Y ahora tengo también otro miedo, el de regresar. No sé cómo serán las cosas, no se como me voy a sentir después de haberme sentido tan libre aquí, solo tengo miedo. Ah claro, y siempre me da miedo el avión.

CALMA: La calma vino en junio, cuando me di cuenta que no podía hacer nada mas que soltar. Don’t get me wrong! Siempre quiero vivir aquí y sigo llorando a moco tendido al pensar que el lunes me voy, pero ahorita el mundo (LITERALMENTE!!) no me deja hacer nada, así que solo debo esperar y confiar en el universo o en Dios o en quien sea, que algún día llegará mi momento. Me tocó bajarle a las revoluciones y a tener días donde no hacía nada (y me siento culpable por admitir que los disfruto). Esto no quita que pasé por colapsos mentales y que no sentía que la vida se me acababa (más bien el tiempo) pero de verdad…¿qué puedo hacer ahorita?. Aquí todo se puso más tranquilo también, así que disfruté el poder salir. Prometo JAMÁS tomar por sentado los parques, el mar, los lugares con vistas bonitas e ir a un restaurante. También la calma llegó cuando hice las paces con muchas cosas del pasado, como la relación con mi cuerpo, con todo lo que me decían de “mucho pedis, por eso nunca te funcionan las cosas con nadie, sos muy selectiva, el que mucho busca se queda con lo peor, estas sola no le haces caso a nadie”. En 4 meses el 70% de mis demonios y traumas de adolescente que sentía que no encajaba en el colegio los solucioné, y sí, me siento más calmada con todo lo que sucede, lo que puede controlar y lo que no puedo (aunque quisiera controlar el tiempo y postponer mi vuelo solo unos diiiitas más).

LIBERTAD: Lo más importante que me dejó esta cuarentena es la palabra LIBERTAD y es que nunca me había sentido tan libre como en este tiempo. Es irónico porque es un momento donde literal, todos tenemos que estar encerrados, pero en mi caso, estar lejos de lo conocido, me hizo sentir libre. Me sentí libre con mi cuerpo al postear una foto con bikini, porque he crecido escuchando que “los bikinis solo se ven bien en las delgadas”, pero me lo puse, y me sentí bien, me sentí bonita y sexy y terminé comprando 5, y me sentí más libre aún cuando pasé un día increíble con mis mejores amigas en Hermosa Beach. Me sentí libre de varios miedos que tenía respecto a mis decisiones paseando entre Sunset y Vine con la vista más cool, en un restaurantito en Hollywood tomando Mango IPAs y en el Lake Balboa Park varias veces. Me sentí feliz, completa y llena de vida en un paseo en carro por Mullholland Drive con el viento despeinándome y música a todo volumen. Me sentí libre al ir al super y poder escoger MIS cosas (algo tan chiquito, yo sé). Me sentí libre del miedo a la comida entre las recetas de Lucy, los tacos de La Plebe, todo el sushi de SugarFish y la pizza “con hongos y piña” de la Pizza Hut y finalmente, me sentí libre de ser yo misma siempre y en todos lados.

Y finalmente, aprendí mucho. Aprendí que la familia no siempre tiene que ser de sangre, y que yo aquí tengo una mamá y una hermana que me enseñaron tanto, desde como cortar bien la cebolla y hacer buevito picado, hasta la importancia de tener un plan b,c,d,e para todo en la vida. Aprendí sobre el poder de la amistad, y que no hay nada más importante que ese grupo de amigas que te quieren y te aceptan como sos y con las que te terminas reuniendo los jueves en la noche para ver The Bold Type con White Claws (damn, las voy a extrañar tanto a ellas como a las claws), y también esas amigas que en la distancia te siguen apoyando y escuchando. Aprendí que las cosas no son fáciles para nada, y que es cierto, yo he tenido muchas cosas fáciles en esta vida, incluyendo estudiar en la universidad, pero ESO que de verdad querés, que en mi caso es vivir aquí, CUESTA. CUESTA pero no es imposible y finalmente, aprendí a no tomar por sentado las cosas pequeñas, como los abrazos, los besos y sobre todo los momentos, que esos nunca se vuelven a repetir.

Odio pensar que mi tiempo aquí ya terminó por este año (y que justo cuando más feliz estaba me tengo que regresar).  ¿Fue fácil pasar 4 meses aquí? No, pero a mis 24 años, pasar una pandemia en mi ciudad favorita, de forma inesperada y con mi mejor amiga que es ahora mi hermana, fue la mejor experiencia que he vivido. Tengo miedo de que va después, de ahora si estar encerrada sin poder ir pero ni al súper, de como está todo en mi país, pero si pude enfrentar que mi vida cambiara de un día para otro en un país diferente, puedo enfrentar todo lo que viene, y solo espero que lo que venga me encamine aún más a lo que quiero en la vida, que ya lo pude experimentar un poquito, y solo lo confirmo, ESTO ES LO QUE QUIERO

*suena otra vez La Vida Que Va de Kabah como en la comedia mexicana romántica moderna con soundtrack de los 90’s y principios de los 2000*

Always,

Cindy La Regia (jk, siempre, Life With Mims)