¡Hola a todos!

Desde que me volví escritora a tiempo completo, había dejado de escribir en este blog (#shameonyou), pero aprovechando estos días de encierro, he decidido regresar por aquí y contarles un poco de como ha sido esta inesperada experiencia y porque estoy viviendo en Los Angeles ahorita.

Como ya es conocido en este espacio llamado Life With Mims,me gusta mucho Los Angeles y soy genuinamente feliz (y más aún desde que descubrí el matcha con leche de coco #okno). Como todos los años, decidí venir este 2020 como regalo de graduación. En algún otro momento post-cuarentena les contaré como este viaje pasó de ser lo que yo pensé un encuentro romántico a un viaje donde Dios me asombró con un mega regalo y finalmente, me agarró aquí lo más feo del KORONAAAAAHVIRUS y me dejó viviendo aquí indefinidamente -indefinidamente hasta que nuestro Presi abra el aeropuerto-.

Siempre aprendo mucho de mi en LA, y este año aprendí a deshacer mi plan de vida. Es más, la idea original de este viaje era porque pensé que por fin había llegado mi momento de aquella love story de vida estudiantil de casarme antes de los 25 soñada, la del príncipe que me iba a rescatar, pero justo a una semana de venirme, el “príncipe” dijo “La DiStAnCiA eS uN pRoBleMa Y nO pUeDo” y pues ya con boleto en mano a mi lugar favorito, imposible dejar mis planes.

Lo primero que aprendí fue que ESTOY JOVEN y el mundo es mío (disclaimer: todo esto fue antes de la crisis KORONAAAHVIRUSSS). Estoy en una etapa donde me acabo de graduar, estoy viviendo de lo que me gusta y disfruto de mucha independencia después de tantos años de trabajar. También soy adulta y pago cuentas, seguro de carro y declaro IVA (por si las dudas). Aprendí que las oportunidades si existen para el que es METIDO, porque yo por andar así, tuve un desayuno con una mujer increíble que ha dado charlas TED, un proyecto con una marca que me gusta y finalmente, por metida, la CEO de Be Social, me dio una entrada para un evento que me impacto y me hizo convencerme -como si no lo supiera- que ESTO es lo que quiero.

 

También disfruté hasta decir ya no. Es más, disfruté tanto que me atrevo a recomendarles que si se dan una vuelta aquí, vengan a Clifton’s en Downtown LA -nope, no me pagan por decir esto-. Conocí gente, me hice aún más cercana a la Lore (@loreroquee, la niña de los videos de IG) y con su mamá, que ha sido como una segunda mamá para mi, y pues ya llevamos un mes viéndonos la cara TODOS los días y riéndonos 24/7.

Ahora vamos a la otra parte de este viaje, la parte difícil. Yo me tenía que regresar a El Salvador el día 16 de marzo, pero el 11 , se anunció que todos los salvadoreños que llegaban iban a cuarentena. En ese momento nos tocó tomar una decisión con mis papás y la familia de Lore -LA NIÑA DE LOS VIDEOS DE IG- y decidimos que lo mejor era que me quedara aquí. A los pocos días se cerró el aeropuerto del país.

Como mi mecanismo de defensa ante todo, mi primera reacción fue reírme de mi y pensar “Bueno, se me hizo vivir aquí con la Lore”, porque créanme que pasabamos todos los días post cuarentena hablando de eso. Ese mismo jueves, supimos que también aquí estábamos en  cuarentena…hasta el 19 de abril, y desde ese momento hasta la fecha, ha sido un proceso difícil.

Varias personas me decían cosas como “PeRo EstAs eN lOs AnGeLeS” y sí, gracias a Dios donde estoy, estoy bien. Tengo una familia acá con una mamá y una hermana temporales que me han hecho sentir desde el día 1 -post cuarentena- como en casa y hasta me regañan si no como vegetales, tal como en mi casita en El Salvador.

Han habido días en los que he pasado triste, porque a mi me fascina salir, pero también estoy consciente de la situación, de lo importante que es cuidarme y cuidar a nuestros seres queridos. Extraño muchísimo a mi papi y a mi mami, porque nunca habíamos estado tanto tiempo separados, y tengo antojos enormes de una pan pizza vegetariana de la Pizza Hut de la Chiltiupán.

En mi casa en El Salvador, no cocino, pero aquí me han enseñado a cocinar (ya hasta hice tortillitas y me quedaron redondas). En mi casa preferimos usar desechables (sí, no somos fan de lavar los trastes) y aquí hasta encuentro terapéutico y relajante lavarlos, a pesar que ya se me quebró un plato. En mi casa tampoco lavaba mi ropa, a no ser que fuera una emergencia (YA SE QUE ESTÁN PENSANDO, QUE PENA), pero aquí yo solita lavo mis 3 leggings y mis 3 suéteres (porque honestamente yo no venía preparada para esto, así que mi vestuario claramente no era para estar en casa).

También he tenido miedo, sobre todo por mis papás que por sus trabajos, deben exponerse a esta enfermedad aún más. Como la dramática que soy, ya me imaginé tal cual el diario de Ana Frank con mis papás allá. He lidiado mucho con la incertidumbre de ¿cuándo voy a regresar?. Don’t get me wrong, quisiera tener en algún momento experiencias de aprender y estudiar fuera del país, es más, estoy convencidísima que esto quiero. Amo esta ciudad y aprendo mucho de mi siempre, sin embargo, las condiciones de la situación (que pues, por si no lo he mencionado 600 veces antes, estamos en cuarentena, encerrados y luchando contra una pandemia) no son las ideales. Es difícil pensar que salí de mi casa un 26 de febrero pensando que en 2 semanas iba a estar de regreso, y ahora estoy aquí sin saber hasta cuando será. Creo que cuando te mudás o cambias de ambiente, te preparás mentalmente para hacerlo desde antes, pero en mi caso, fue una situación completamente inesperada, y en el camino se ha ido procesando todo.

Esta semana he estado luchando con ¿QUÉ HAGO?. Gracias a Dios escribir y el blog me permiten hacerlo desde donde sea, entonces no tengo esa preocupación, pero si quiero volver a hacer lo que me gusta. Yo soy feliz maquillándome, tomándome fotos, haciendo videos y tiktoks, y ahora estoy viendo cómo hago lo que me gusta, que acostumbro a hacer encerrada en mi cuarto, en un nuevo lugar. En el próximo update les cuento como me va con eso.

Otra cosa que me ha ayudado es hablar con mis papás todas las noches por videollamada. Es chistoso porque estando en El Salvador, en las noches cada quien hacía sus cosas, pero ahora tipo 8:30 de acá, ya estoy preparándome para llamarles y verlos.

Creo que este post, más que decirles que lección he tenido con una reflexión bonita tipo moraleja de la Rosa de Guadalupe, con mi experiencia se las he ido contando este proceso. Ya les compartí lo bueno, lo increíble, lo lindas que han sido mi mamá y mi hermana de acá, y lo feo que es extrañar a toda mi familia también.

Me emociona seguir con estos posts, para contarles como he crecido y que he aprendido en este momento, porque de toda situación se debe sacar lo positivo. Hoy más que nunca tengo en mi mente las palabras de mi mami, de “uno debe buscar la felicidad solito” y las de mi papi, que me dicen “amor, todo estará bien”.

Y ahora, me despido, porque escribí este post y no he tomado la respectiva foto, entonces you know, responsabilidades.

Les seguiré contando mis aventuras en LA por aquí.

Con amor,

-Mims