He estado queriendo escribir un nuevo post desde hace tanto, pero me da miedo. Ni me pregunten por qué si al final del día este es mi espacio, pero he guardado tantos borradores y ahora por fin me he propuesto volver a escribir.

Ahora que lo pienso, he hecho (o bueno, estoy haciendo en el camino) una carrera basada en hablar del amor y de maquillaje. Estoy orgullosa de las oportunidades que se han dado de poder escribir en muchos websites y poder trabajar con marcas que amo como NYX, Vive Cosmetics y OPI, y de lo que estoy más orgullosa es de la comunidad que hemos hecho este año.

Aunque tenga una comunidad que amo, me da miedo el “que van a pensar mis amigos, mi mami que siempre me lee o mis amigos que piensan que nunca aprendo la lección (todavía no se a que lección se refieren)’ pero aquí estoy, luchando por quitarme ese bloqueo mental y contarles un poco lo que SI he aprendido en estos tres meses – o desde la última vez que escribí-

Lección #1: Tengo el poder de decidir

Siempre he reconocido que tengo la capacidad de elegir, digo, puedo elegir que comer en un restaurante, que quiero beber o si compro o no esa blusa de Zara, pero en cuanto a mi vida sentimental, pensaba que yo no tenía la capacidad de elegir, y que las cosas se daban porque se daban.

La nueva Mimi, la empoderada -a excepción de hoy que estoy con mi pijama de pinguinitos, calcetines y un dolor de vientre del infierno- se dio cuenta que SI PUEDE ELEGIR y SI PUEDE PONER SUS LÍMITES en cuanto a su vida sentimental. No les miento, estos meses he salido y he conocido, por decisión he besado a uno que otro sapo, no esperando que se convierta en príncipe, sino más bien dándome la oportunidad de conocer, porque por fin me siento lista para comenzar de nuevo y compartir la mejor versión de mi.

Las cosas no han funcionado como yo hubiera querido, pero saben, me di cuenta que la historia no la escribió alguien más, sino yo misma. Yo decidí, pensando en lo que quiero y lo que merezco, y me siento orgullosa de eso. Me siento orgullosa que decidí no invertir mi tiempo si no hay intenciones de un compromiso, decidí alejarme de quien no era el tipo de persona que yo quería para mi (Y QUE JUZGABA A BEYONCE Y PENSABA QUE LA MÚSICA ERA PECADO), decidí poner mis límites de lo que quiero y lo que no, y aunque desde afuera se vea como algo pequeño, para mi significa un paso grande, el de poder decir “ESTO ES LO QUE QUIERO Y SI AQUÍ NO ME LO DAN, ME VOY HASTA ENCONTRARLO, PORQUE SE QUE MEREZCO MÁS”.

Lección #2: LIBERTAD

En junio, mi papi me dio una de las lecciones más importantes en la vida, y me enseñó que la libertad es lo más preciado que tengo.

Yo no había entendido que tengo esa libertad de poder hacer lo que quiero, de moverme a donde sea, de invertir indiscriminadamente tiempo en mi, de salir con los amigos y amigas que quiera, de no dar explicaciones (SOLO A MIS PAPÁS OKAY?), de viajar…soy libre. Soy libre de sentir, de pensar, de hacer, de decir, de crear.

También aprendí que mi libertad es tan valiosa, que cuando llegue alguien a mi vida, quiero que sea alguien con quien los dos nos podamos sentir libres. Una relación es un compromiso, pero compromiso no significa que no haya libertad, sino que ambos la comparten y la disfrutan.

Lección #3: EL PLAN PERFECTO NO EXISTE

Cumplí 24 y según mi plan perfecto, a esta edad ya tenía que estar comprometida, con una camioneta blanca, viviendo de Life With Mims, etc, pero no estoy ni cerca de eso. Ahora que lo escribo, me da risa porque este plan lo hice a los 18, pero a la vez pienso que este plan es irreal, y que la vida que estoy viviendo ahorita está bien, y es la que tengo de acuerdo al plan de Dios.

¿Mi vida es perfecta? ¡Ni por cerca! Pero tengo algo muchísimo más valioso que la camioneta blanca que me imagine y el mega salario  que pensé que tendría a esta edad, y es que tengo a mi familia completa e incondicional, tengo a mis amigos que me quieren, unas ganas de encontrarme gigantes y siempre mis sueños enormes. Hay cosas que simplemente el dinero no puede comprar.

Hay días en los que quisiera que mis planes fueran los que predominaran, pero poco a poco he ido aprendiendo a dejar ir y confiar en que Dios es el que sabe y el que conoce los deseos de mi corazón. No, no es para nada fácil, pero ahí voy, unos días con master en eso y otros días como niña de pre-kinder.