Hello there! Ahora vengo con una historia de terror, de agonía, casi casi como cuento de Edgar Allan Poe (#literatebetch) y es…

-NIÑAS NO ME HA CONTESTADO, O SEA LE ESCRIBÍ A LAS 3:00 P.M. Y SON LAS 4:30 P.M. Y NADA NIÑAS!!

-OKAY, ME ESCRIBIÓ HOLA SOLO CON UNA A, PERO SIEMPRE LO HACE CON 4, ¿ALGO ESTÁ MAL?

-¿Y SI YA NO LE GUSTO? ¿Y SI YA SE MUDÓ CON OTRA, TIENE TRES HIJOS Y ESTÁ FELIZ DE LA VIDA?

Y así es como automáticamente, aunque en nuestra lógica suene como algo super racional, en la realidad nos volvemos INTENSAS.

Últimamente he estado luchando mucho con esta definición o con el miedo de caer en la categoría de “this bitch is crrrrrazy!” con la persona con la que he estado hablando y que me interesa conocer más, y después de unas pláticas con mis amigas, no ha dejado de hacer eco en mi el “¿será que soy intensa?”.

Debo admitir que si he sido exagerada al molestarme por cosas pequeñas como que no me responde pronto, porque digo, HAY GENTE QUE REALMENTE ESTÁ OCUPADA, right?  pero hay otras, y esa es sobre la que quiero hablar, que no nos hacen intensas, sino que son, como dice mi coach de vida, “shortcuts para llegar a la persona correcta.”

Un error que muchas mujeres cometemos, por el miedo de ser percibidas como intensas o que vamos demasiado rápido, es no preguntar desde un inicio que está buscando esa otra persona. ¿Quiere algo casual? ¿Quiere una relación? ¿No quiere nada con nadie?. ¡NOS DA MIEDO PREGUNTAR! Pensamos que por preguntar vamos a quedar como locas, desesperadas, que van demasiado rápido, etc. y lo admito, yo también he tenido este miedo, pero luego me cuestiono: si somos mujeres empoderadas, determinadas, que saben lo que quieren y buscan lo que quieren, ¿por qué en cosas del amor, nos cohibimos y nos da miedo?.

Una de las mejores experiencias, y que la hago mía ahora, es con una persona a la que le tengo un gran cariño, y que desde el día uno me dejo claras sus intenciones. Desde un inicio vimos que no eran las mismas, y ahora esa persona es alguien a quien yo respeto y admiro por su honestidad y a quien aprecio como amigo. Me pasó también que por miedo a preguntar, 6 meses después -DESPUÉS DE MUCHOS AMIGA DATE CUENTA INCLUIDOS- supe que esa persona y yo no buscábamos lo mismo, y lo que me dejó fue el peor corazón roto que he tenido y mucho dolor (pero de todo se aprende, okay).

Yo soy de las que corre antes de caminar, y solo porque al joven en cuestión le gustaba Brett Young y era alto, con barba, ya pensaba “ESTE ES, GRACIAS SEÑOR JESÚS…SEÑOR ME HAZ MIRADO A LOS OJOS SONRIIIIIIIENDO HAZ DICHO MI NOMBRE” pero después de unas semanas de hablar, y un ataque de intensa, me di cuenta que conocer a una persona no es tan fácil como parece. Puede ser, como dicen, “good on paper” y tener un buen perfil, pero ¿qué pasa si no son compatibles? ¿si no tienen las mismas creencias en cuanto a temas que a ti te interesan? ¿qué pasa si no respeta algo que es importante para ti?. Así como hay historias de personas que hacen clic desde el día 1, hay historias en las que a pesar que todo parezca increíble on paper, no están meant to be, o puede que sí lo estén, pero no ahorita ni en los próximos tres meses.

Dating en pleno 2019 es complicado, pero si algo les quiero dejar en este post, y hacerlo mío, es que lo más importante es escuchar nuestro sexto sentido, esa vocecita que te dice “ahí no es”, porque esa nunca se equivoca y por fin quitarnos el miedo a preguntar y también poder decir que es lo que nosotras queremos. Lo he visto en mis experiencias anteriores, lo he visto en todo lo que sí es y lo que no es. Ahora es tiempo de aprender a confiar en mi Beyoncé interior y darme cuenta que los fails, no son fails, sino un paso más cerca de llegar al indicado.