He pensado en las incontables veces que he escrito artículos sobre el amor. No, no el amor propio, sino eso de tener un “+1 en la vida”. Es más, pienso que si hubiera una carrera sobre analizar todos estos temas, la hubiera tomado o sino la maestría la hubiera hecho en eso, pero no, estudié comunicaciones y estoy cerca de graduarme (un aviso parroquial que claramente no es relevante más que para mis papás pero para dejar claro que hago algo más que subir historias a Instagram)

Cuando pienso en lo que he escrito versus lo que he llevado a la práctica, me da pena, porque he escrito en al menos diez posts de “mereces más que estar esperando un mensaje pegada a tu teléfono”, pero en más de alguna ocasión he estado pegada al mío subiendo historias como que no hay mañana, y esperando que el tipo con el que hice match en Bumble -al cual no conocí nunca- las vea y me escriba. Se me olvida que ya tengo 24 y que los hechos hablan más que las acciones y que lo debí haber aprendido hace meses atrás.

Quizás mi yo de antes estuviera cuestionándose a ella misma, pensando que quizás debo ser más aquí o más allá para que por fin se me de una relación estable, de esas en las que conoces a los papás y a los amigos y que para mi a estas alturas parece tan utópico como el hecho que me encuentro a Zac Efron en la calle y nos tomamos una selfie juntos (Una selfie que ÉL me pide). Pero mi yo de ahora, es cierto, después de pensar incontables veces que tiene el título de la forever single friend en todos los grupos, y eso que estoy como en 5,  ha logrado entender dos cosas, la primera, es que esto es una etapa (solo esperemos que esta no cambie hasta los 60s porque creo que me vería ridícula con el vestido Rosa Clará de novias que quiero si no soy como Maribel Guardia) y la segunda, que por qué no aprovechar la etapa y convertir todo eso que me da pena, porque si, llegué al punto en el que me da pena contarles historias a mis amigas porque siempre me va mal (pero al menos termina en buena anécdota para contar y para terminarse riendo a las 12 de la noche)  y todo eso que me ha dolido o todavía me duele, en el motor para hacer lo que yo quiero, que es volver a escribir y también para volver a creer en mi.

Haciendo el #SolteraTour (que lo pueden ver en este link) aprendí de mi y de mis dos amigas, y la lección más valiosa con la que me quedo es que QUE BUENO PODER HACER ESTO SIN PREOCUPACIONES Y PAGANDOME TODO YO SOLITA, QUE RICO!! (pero no es esta la lección que quiero compartir) sino la que me ha marcado, y es, retomando las palabras de Soltera Codiciada, que Princesa que se respeta, se rescata sola. 

Inconscientemente, y detrás de toda la mujer empoderada que digo que soy, he pasado años esperando que alguien me rescate. AÑOS. Esperando que me rescate del hecho que quiero disfrutar de cierta independencia económica y de vivir sola que no puedo tener todavía (pero al parecer casada si podría tener el sueño del apartamento para mi), que me rescate de sentirme sola cada 14 de febrero, cada navidad, cada año nuevo, cada día de la madre (NO ME PREGUNTEN POR QUÉ PERO LE PASÓ A UNA AMIGA -okkk esa amiga soy yo-), que me rescate de tener con quien salir un sábado por la noche, que me rescate de sentirme out de las conversaciones de mis amigas porque yo no tengo historia que contar…y en fin, que me rescate de mi vida.

En mi viaje entendí que aunque el mismísimo Liam Hemsworth estuviera declarándome su amor y dedicándome alguna canción de country, los problemas y las inseguridades que tengo, ahí van a seguir, y solo me queda a mi misma ponerme la capa, la espada rosada y con glitter -porque así de femenina soy- y rescatarme yo solita de donde estoy.

¿Qué si me da miedo? ¡Muchísimo! Pero alguien me enseñó que donde hay miedo, ahí es el camino correcto. Claro que tengo miedo del futuro. Me da miedo llegar a los 30s y seguir contando el mismo tipo de historias que cuento a los 24, me da miedo que cuando comience la etapa de bodas vaya solita, como fui a todas las fiestas de 15 años, me da miedo que cuando sea la etapa de los bebés, yo no esté en un lugar físico, mental y sentimental para ser mamá. Me da muchísimo miedo, pero saben, es parte del viaje y lo bonito de saber que el futuro es incierto.

Si hace un año me hubieran dicho que iba a estar trabajando con Pandora, con NYX, que me iba a pagar yo sola un viaje a Las Vegas con mis amigas, que ya no iba a sentir absolutamente nada por mi primer amor y que Brett Young me iba a decir “Hi!!” y responderme una pregunta, estoy segura que hubiera dicho “DEJEN DE INVENTAR E ILUSIONARME! No sean crueles conmigo, que eso es lo que quiero y estoy segura que es mentira” pero gracias a Dios esta es mi vida, y son cosas que muchas veces he pasado por alto por querer ser rescatada. Quiero creer, como la eterna enamorada y Charlotte de Sex and The City que me he convertido, que esa magia y esa love story existe, y que cuando pase, será freaking amazing, así como esos deseos del corazón que Dios me ha concedido, pero para mientras, esta etapa en la que estoy, que es en la que Dios quiere que yo esté, sea de disfrutar, de crecer, de embrace todas estas dudas y de descubrir solita mi camino, porque nada ni nadie lo va a trazar, mas que yo misma.

Princesa que se respeta, se rescata sola, y yo estoy lista para comenzar a rescatarme yo solita.

Me siento lista.