Desde hace días había querido escribir algo que no solo se enfocara en moda o belleza, a pesar que me había hecho la promesa que iba a dejar este blog solamente para hablar de estos temas.

Hoy quiero escribir porque siento en mis adentros que tengo un mensaje para ustedes, y ese es “VAS A ESTAR BIEN”.

El 2019 para mi ha sido (en lo que va) un año retador a nivel personal -ok, ya he dicho esto- pero esta vez, es porque literal, mis dragones se me han puesto enfrente para que los enfrente, y aunque hay unos que todavía me falta batallar, hoy puedo decir orgullosa, con certeza y no falsamente, como en la mayoría de posts que escribí en el 2018, que estoy bien.

Los voy a poner un poquito en contexto, y es que el año pasado entregué todo mi tiempo y pensamiento a una relación que simplemente no era. Más que darme paz, tranquilidad y complicidad, me daba ansiedad, angustia, inseguridad, me tenía acomodada en cuanto a mi físico y el respeto por mi misma…para que les cuento (es por eso que les digo que en los posts de antes era una gran falsa, porque hablaba de girl power y mujer empoderada, pero en la vida real, el respeto a mi misma era lo que menos había)

Este tipo de relación, que sí fue tóxica, me dejaba un vacío que buscaba llenar con otras cosas, entre ellas descargarme Bumble en un viaje o conocer a alguien e ir rápido para demostrarle a esa persona que estaba bien sin él, o hacer posts en el blog hablando de mi “corazón roto” porque era mi forma de expresar incoscientemente el dolor que sentía al no ser valorada ni respetada.

Tuve muchísimos AMIGA DATE CUENTA, pero cuando estás en tipo de relación así, secretamente esperás que esa persona cambie y te diga que te quiere en su vida. Eso pensaba yo por 12 meses y por eso, aunque decía “ya no”, las cosas seguían, hasta que un día, Dios y sus formas de obrar, me dieron en el ego, el berrinche y el orgullo, y me pusieron de rodillas. Eso fue el 31 de diciembre.

Comencé el año, aparte de humillada, con un sobrepeso que jamás había tenido (soy chiquitita y mi peso no puede ser tan alto), y eso solamente era el reflejo de como me sentía por dentro. En Instagram eran selfies, posts de empoderada y hablar de Beyoncé, pero por dentro (y por Twitter) estaba humillada, rota, avergonzada, enojada, envidiosa de mis amigas que sí eran felices en el área sentimental y con una percepción de mi bastante pobre.

No sé como, quizás la vanidad (o el querer el cuerpo de venganza) hicieron que me propusiera adelgazar y tener el cuerpo que siempre había querido, y fue así como decidí invertir en un nutricionista y en el gimnasio. No les miento que es un reto ENORME, porque usualmente, pierdo peso rápido, pero esta vez me ha costado un mundo. Es un reto porque me levanto a las 5:30 am todos los días para ir al gimnasio, antes de ir a mi trabajo y finalmente, es un reto porque yo quisiera ver los cambios YA, pero estoy aprendiendo a ser paciente y valorar el proceso, porque el daño que le he hecho a mi organismo, no se puede cambiar en solamente dos meses.

Pensaba que con un buen físico iba a estar bien inmediatamente, pero ¡inocente yo!, eso no era nada, comparado con los siguientes retos que venían después. Mi mente me jugaba para mal, y mis pensamientos eran que iba a terminar solterona, que nadie nunca me iba a querer, que no tenía amigas y que jamás me iba a volver a sentir bonita o sexy para alguien.

En esta parte, no les puedo decir que lo solucioné sola, pero he tenido la bendición de haber tenido tres conversaciones que me marcaron, me abrieron los ojos y que me han ayudado a poder decir finalmente que estoy bien. Las dos primeras fueron con dos compañeras del trabajo, que en ese momento fueron las hermanas mayores que siempre había querido, y la última, con una coach de vida, que me ayudó a ordenar mis ideas y como creyente, hubo un momento en esa sesión de coaching, que no tengo duda que fue Dios hablándome a través de ella.

Me pone nerviosa escribir esto, porque a los que llevan años leyendome, saben que yo vivo escribiendo sobre ser una mujer poderosa, fuerte y empoderada, pero hoy que veo atrás, muchas de esas veces era mentira. Escribía sobre amarse y respetarse, pero estaba buscando mi validación y aprobación en otras personas, o hablaba de sentirse bien con el cuerpo, pero me sentía como basura con el mío, y por eso en mi día a día solo usaba ropa oscura y manga larga.

El 2019 ha sido el año de DE VERDAD vivir el amor propio, y eso no es solamente poner una frase motivacional en Instagram, es algo que como todas las relaciones, se cultiva y hay altos y bajos. Todavía hay días donde dudo de mi o de como me veo, o hay días donde me siento sola porque todas mis amigas tienen novio o pareja y yo no, pero poco a poco (y sesiones de coaching) me han ayudado a dejar de encerrarme en esa burbuja de berrinche y ver más allá.

El martes, en una oración que tuve, me llegó a mi mente que tal como un glowstick, para que brilles, Dios tiene que quebrarte, y mi vida ahorita es testimonio de eso. Ya me quebré, ya lloré, ya sentí que me quería morir del dolor de corazón, ya se rompió mi corazón y ya saqué lo negativo de mi caja de pandora, así que ahora solo queda ir para arriba y trabajar por ser la mejor versión de mi misma.

Esto todavía es un viaje, y como ya les dije, me falta mucho por aprender, pero es momento de compartirles las lecciones que he aprendido y me han servido para llegar a decir por fin, “estoy bien”:

  • Aprender a hacer algo por mi: En mi caso, trabajar en mi cuerpo, en mi blog y en mi trabajo, son lo que me han ayudado a no perder la cordura.
  • Llorar por lo que pasó: Mucha gente te va a decir que no llores, pero yo digo mejor que llores y saques eso que llevás dentro. ¿Por qué ocultarte a vos misma que amaste? ¿Por qué ocultarte a vos misma que genuinamente tuviste sentimientos por alguien? Es mejor reconocer y ser vulnerable, además, llega un punto que inconscientemente, tu cerebro y tu corazón se programan para dejar de llorar.
  • Eliminar a esa persona de tu vida: Dicen que es inmaduro eliminar a tu ex pareja de redes sociales, pero si no te suman o estar viendo qué hace o con quién está te da ansiedad y tristeza, ¿Vale la pena verlo?
  • Hablar con mujeres que han tenido más experiencia de vida: Muchas veces nuestras amigas nos escuchan, pero es muy probable que estemos igual de perdidas, así que es mejor hablar con alguien con quien tengas confianza, admirés y que tenga algo que te inspire. Mi mami, mis compañeras del trabajo y la coach de vida han sido como te caliente para el corazón.
  • No a todos tus amigos les importa: Yo era esa amiga que a sus quince grupos de amigos les contaba como estaba, pero cuando estuve en la parte más oscura, me di cuenta que solo a dos de mis amigas, a las que llamo mis bridesmaids, le importó genuinamente todo lo que estaba pasando, así que mi mejor consejo es ser prudente y refugiarse unicamente en esos amigos que han mostrado ser incondicionales, de esos que aunque se aburren de escuchar lo mismo, están para vos.
  • Beyoncé no deja de ser Beyoncé sin Jay-Z: Una de las cosas que pensaba era que jamás me iba a volver a sentir bonita y sexy con otra persona, porque la persona con la que salía,a mis ojos era el hombre más guapo y jamás iba a conocer a otro con él, pero hace poco caí en la cuenta que Beyoncé es BEYONCÉ no porque está con Jay Z o porque Jay Z es guapo, es BEYONCÉ porque ella se arregla, por su actitud y su talento, así que hoy, cuando me arreglo -cuando tengo el mood de sentirme extra- no lo hago para alguien, lo hago por mi y para mi y porque mi nuevo cuerpo en proceso lo amerita.
  • No agarrar lo primero que salga: No nos mintamos, a veces, hace falta tener ESA compañía, pero eso no significa que vas a salir con el primero que te hable bonito o te escriba en Facebook más de tres días seguidos. Cuando estamos con esa actitud de “necesidad”, a parte de transmitirla a otros, terminamos tomando decisiones equivocadas y perdiendo el tiempo. A veces nuestras mamás, tías o incluso amigas, nos hacen burla o comentarios de por qué no tenemos a alguien, y si son señorita sensibilidad como yo, puede que se sientan un poquito mal, pero luego pienso que es mejor estar sola que con alguien que no te guste (ya sea física o internamente) o con alguien que te guste pero te trate mal.
  • Don’t rush: Este es mi reto más grande, porque soy de las que quiere todo para ya. Si por mi fuera, quisiera saber ya hasta con quien me voy a casar y como se van a ver mis bebés, pero la vida y Dios tienen su manera de llevar las cosas, y en su momento las mandan. Suena mucho más fácil decirlo que hacerlo, pero sinceramente, si querés hacer las cosas bien, hay que tomarse un tiempo, y no solo en el área sentimental, sino en todo aspecto de la vida.
  • SALGAN A BAILAR. NO HAY NADA MÁS QUE DECIR, BAILAR ES RICO

Después de este post larguísimo, me despido diciéndoles a todas, que no importa lo que estén pasando, VAN A ESTAR BIEN, pero amigas, pongan de su parte. Es difícil, no les miento, pero al final del día, esto es una batalla que no la pueden pelear mamá, papá o tus amigas, es algo que te queda a vos misma hacer, confiando en Dios y en que la vida tien su forma de trabajar las cosas, y que estos “golpes” nos hacen, como dice mi querida Greeicy, MÁS FUERTES.